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El principal problema con las ventanas, es que uno no tiene ingerencia sobre lo que hay del otro lado. Lo mismo se materializa una ciudad ruidosa, una campiña estéril, o un amanecer no requerido...Por eso construyo ventanas que pretenden ser mas originales que las cotidianas. Asómate y si te gusta, vuelve.
miércoles, 17 de agosto de 2011
La reina de Jerusalen y/o La dama y el León, agonía de un feminismo decadente.
!Otra colisión irreparable entre mis expectativas literarias y un par de Best Sellers!. Durante la pasada feria de saldos del Auditorio Nacional, conseguí un par de libros que me llamaron la atención por el título. Una voz de advertencia me previno que parecian, a pesar de presentarse cómo "novelas históricas", libros de lo más comercial. Sin embargo, la ignoré y salí de ahí con "La dama y el León" de Claudia Casanova, y "la reina de Jerusalen", de Eve Rudschies. A la tercera página de el primero, ya estaba yo convencida de la poca capacidad narrativa de la autora, sin embargo, no me gusta dejar a la mitad las cosas y me obligué a terminarlo, supliendo con mi propia imaginación entrometida la carencia descriptiva de la autora. Casí llegué a disfrutarlo antes de estrellarme con un final forzado, azaroso, y, más que predecible, demasiado falto de gracia literaria. Al comenzar a leer "La reina de Jeina de jerusalen", tuve muchas veces la impresión de que estaba leyendo el mismo libro...ambos ubicados en la epoca medieval entre el año 1150 y 1200, ambos girando al rededor del destino de una adolecente que debe cargar con la responsabilidad de ser la única heredera y por tanto ha de casarse pronto...y ambas renegando de su destino. La única diferencia es que mientras en "La dama y el León" La protagonista, que es una noble venida a menos, al final logra burlar las órdenes de su padre y quedarse con el eterno caballero, la princesa Melissendis de Jerusalén ha de renunciar al amor verdadero en favor de el bienestar del reino...o algo así, por que al final uno nunca termina de comprender muy bien la trama ni las motivaciones de los personajes. Esto sin tomar en cuenta, que ambos libros estan empapados de la ya muy de moda tendencia feminista de depositar el destino de un reino en una fémina donde se proyectan las virtudes físicas e intelectuales que desearían las autoras, que debe luchar contra un entorno machista, un padre tirano o un conde malvado que desea apoderarse de sus tierras, etc, y que en algún momento ha de disfrazarse de varón para conseguir su objetivo, por no decir otros muchos clichés propos del género. En suma, la herencia de un feminismo herido por su propia incapacidad de liberarse del complejo de víctima y que, a costa de especulaciones inverosímiles pretende verndernos una y otra vez la misma historía, la que desearían para si mismas, rebasando por mucho los límites (que no es que sean estrechos, es que al parecer la imaginación últimamente viaja en un sólo sentido) que la historia impone a las libertades literiarias. Lo Rescatable de ambos, es que pintan un buen panorama de cómo era la situación del momento, en una época donde todo eran gerras, intrigas, cruzadas e intereses políticos encontrados. A pesar de que más de una vez la situación histórica fue deformada hasta embonar con una trama sin mucha imaginación, hay buena documentación de costumbres y situaciones en ambos. Sin embargo, para lo que aportan, me parece que se necesita invertir demasiado tiempo en su lectura. Eso sí, recomendadísimo para peseudointelectualoides feministas.
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